Aprendiste que amar era entregarte por completo
Que para ser una buena hija, pareja o madre tenías que estar disponible para todos.
Que si te quedaba tiempo, energía o algo para ti, estabas siendo egoísta.
Por eso hoy puedes sentir culpa cuando descansas, cuando dices que no, cuando pones un límite o cuando eliges algo diferente para tu vida.